Restaurante perro chico

Este fin de semana ha sido el cumpleaños de aita y queríamos celebrarlo comiendo fuera. Era una gran ocasión para que sumar contenido a este nuestro blog botxero.

Artículos en los que aparece El Perro Chico

No era la primera vez que me acercaba al restaurante de la calle Marzana. Estaba dispuesto a darle una segunda oportunidad, convencido de que El Perro Chico podía ofrecerme algo que todavía no había descubierto.

No descubriré ahora que me encanta el buen foie en todas sus variedades. Este suave micuit se presentaba con topping de sésamo negro y acompañado de un chutney de calabaza. La burrata es un queso que me tiene desorientado. De ese aspecto se encargaron el tomate confitado y sobre todo un rico pesto a base de albahaca y menta. Una ensalada rica y fresca que entra sola. Sin lugar a dudas fueron los hongos los que nos hicieron decantarnos por este plato, un producto exquisito y que me encanta.

BROMA a RESTAURANTE CHINO con PERRO

Os recomiendo que lo probéis porque os va a encantar. Tuve ocasión de probar uno de sus dos hermosos pedazos y estaban riquísimas.

Una de mejillones!

Ninguno de los otros platos desmerecía, ni mucho menos. El pollo de corral de amatxu también consiguió el visto bueno, una ración generosa en la que aceptó de buen grado que se optase por la jugosidad del pollo en detrimento de la piel tostada.

el perro chico (@elperrochico) • Instagram photos and videos

Alguien cometió el error de enseñarme una foto de la presa ibérica que se comió en este restaurante, y salivé mucho. Desde ese día tenía claro que escogería ese plato en mi siguiente visita.

Me mantuve firme, incluso viendo también el magret pato en carta. Hice bien en mantenerme fuerte porque igualmente acerté con esta opción. Llegamos al postre cerca del límite pero no puede acabarse una comida sin el toque dulce, sea en la medida que sea.

Si tuviera que elegir me quedaría con la torrija y con cualquiera de los helados, sabores potentes que me hacen pensar que los méritos iban a cargos de Gelati Gelati. Esta vez El Perro Chico sí me convenció del todo, cumplía con lo que esperaba de este restaurante. La atención fue correcta en todo momento aunque hubo una gran diferencia entre las dos camareras que nos acompañaron, como el agua y el vino.

Desde aquí un aplauso para ella en particular y para El Perro Chico en general. Nos volveremos a encontrar. A lo largo de sus mas de veintiocho años de vida han tenido la suerte de recibir a tres premios Nobel: Vargas Llosa, Patarroyo candidato varias veces y Saramago. Sidney Pollack rodó en esa esquina una parte del documental sobre Gehry. También el arquitecto que hizo el hotel Sheraton, el mexicano Legarreta. Este era un tipo de azulejo que hacían a mano. Era el de las casas pobres de Bilbao, de los portales y las cocinas.

El nuevo Perro Chico

Pero pasemos a la parte gastronómica que es la que nos condujo hasta este peculiar lugar. Nuestra comida comenzó con unas anchoas al vapor con vinagreta de guindillas con un muy buen aceite de oliva, continuamos también como entrante, langostinos al ajillo flameados con txakoli. De platos pudimos degustar una merluza gratinada con costra de gambas, setas y puerros, seguido de un solomillo fileteado con ajo y perejil.

admin